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Sin pérdida o casi sin pérdida: qué puede permitirse perder un ECG

Descartar información en una señal cardíaca no es una decisión de compresión. Es una decisión clínica.

Toda conversación sobre compresión de ECG llega tarde o temprano al mismo punto: ¿hace falta que sea sin pérdida?

La respuesta honesta es que depende de quién vaya a leer la señal y para qué. Y esa es precisamente la razón por la que la decisión no debería tomarla el proveedor del algoritmo en solitario.

Qué significa cada cosa

Sin pérdida (lossless): la señal reconstruida es idéntica, muestra por muestra, a la original. No hay ninguna discusión posible sobre qué se perdió, porque no se perdió nada. El costo es una razón de compresión más modesta.

Casi sin pérdida (near-lossless): se garantiza que el error de cada muestra reconstruida está acotado por un valor máximo definido. No es "aproximadamente parecido": es una cota dura, verificable, que puedes documentar.

Con pérdida (lossy): se descarta información según un criterio de calidad percibida o estadística. Es lo que se usa en audio y video. En una señal diagnóstica es mucho más difícil de justificar, porque el criterio de "parecido" no coincide con el criterio del clínico.

Por qué la morfología importa más que el error medio

Las métricas habituales de compresión —error cuadrático medio, relación señal-ruido— promedian sobre toda la señal. Y un ECG es, en su mayor parte, línea de base.

Un algoritmo puede tener un error medio excelente y aun así haber deformado justo el segmento que importa. Si un método suaviza ligeramente el complejo QRS o desplaza el segmento ST unas décimas de milivoltio, el error medio apenas se mueve —pero la interpretación puede cambiar.

Por eso, en este dominio, la métrica relevante no es el promedio: es la cota máxima de error, evaluada específicamente sobre las regiones diagnósticamente relevantes.

Cómo lo planteamos

Nuestra posición es que la elección entre sin pérdida y casi sin pérdida es un parámetro del producto del cliente, no una característica fija del núcleo. El equipo que conoce el uso clínico del dispositivo —y que responderá por él ante un regulador— es quien debe fijar esa cota.

Lo que sí nos corresponde a nosotros es que la cota sea verificable: que exista un modelo de referencia con el que el cliente pueda comprobar, sobre sus propios registros, que el error nunca excede lo declarado. Un número en una hoja de datos no sirve para eso. Una implementación de referencia auditable sí.

La pregunta que conviene hacerse primero

Antes de comparar razones de compresión entre proveedores, vale la pena responder esto:

  • ¿Quién lee la señal reconstruida: un algoritmo de detección, un técnico, un cardiólogo?
  • ¿La señal es de tamizaje o es evidencia diagnóstica?
  • ¿Qué tendrías que poder demostrar ante un auditor sobre lo que le pasó a esa señal?

Si la tercera respuesta es "que no se alteró", la conversación sobre razones de compresión agresivas termina bastante rápido —y así debe ser.

Dónde quedamos nosotros

BioRLE-1 es sin pérdida. No ofrecemos un modo con pérdida ni una cota de error configurable, porque para el dominio en el que trabajamos la respuesta a la tercera pregunta casi siempre es la misma. Preferimos una razón de compresión más modesta y una conversación regulatoria que no existe.